Productores de granos básicos: norte, occidente, centro y sureste
La Jornada del campo 32
Productores de granos básicos: norte, occidente, centro y sureste
Mosaico de sistemas productivos
* Víctor Suárez
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Los productores de granos básicos organizados en la Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productores del Campo (ANEC) comparten muchas cosas: a) el objetivo de defender y revalorizar la agricultura campesina en pequeña y mediana escala, con base en el trabajo familiar; b) la idea de que es necesario cambiar el modelo de dependencia alimentaria por uno con base en la soberanía alimentaria; c) la convicción de que el combate a la desigualdad económica, social y política que predomina en el sector rural transita por el impulso a la ciudadanía, la democracia participativa y el ejercicio pleno de los derechos para los y las campesinas, los pueblos indios, las mujeres y jóvenes, los jornaleros agrícolas y en general para la diversidad de actores de la población rural, y d) el concepto de que la organización autónoma, independiente, autogestiva, plural y democrática de los campesinos es la condición necesaria, si bien no suficiente, para lograr los objetivos anteriores.
Sin embargo, entre los productores de la ANEC existen también muchas diferencias, tantas como regiones agroecológicas hay en el país, como clases de granos básicos se cultivan y como sistemas de producción se practican. Asimismo, hay grandes diferencias entre los anecos del norte, los del altiplano y los del sur y entre los productores mestizos –la mayoría– y los indígenas tzotziles, mayas, popolucas y purépechas de Chiapas, Campeche, sur de Veracruz y Michoacán que son socios de la organización.
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AGRICULTORES NORTEÑOS
Para los campesinos del sur, los productores de Chihuahua, Tamaulipas, Nuevo León y Zacatecas son terratenientes, ricos y agringados. Pero lo cierto es que los campesinos norteños de la ANEC son ejidatarios, cincuentones en su mayoría, con parcelas que van de 20 a 40 hectáreas de temporal en el semidesierto; producen en forma mecanizada maíz (blanco y amarillo), frijol (pinto Villa, pinto Saltillo, bayo, negro Zacatecas, negro San Luis, flor de mayo, flor de junio, canario, vaquita, alubia, entre otras variedades), sorgo, trigo y avena. En su mayoría son o parecen fornidos y altos quizá porque usan botas puntiagudas con tacón cubano, pantalón de mezclilla ajustado, cinturón piteado, camisa vaquera y sombrero (gorro) de copa alta o cachucha de beisbolista. Son carnívoros. Cuando comen los platillos del centro y del sur, sienten que no comieron, que algo les hace falta. Por eso, además de altos y fornidos, muchos tienen vientre abultado.
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Se parecen a los ricos terratenientes de Chiapas. Pero nada más se parecen porque cuando se quitan las botas y el gorro aparece la realidad: un campesino normal, calvo, de talla media si no es que baja. Están muy cerca de Estados Unidos: casi todos han migrado en alguna etapa de su vida; importan de allá maquinaria usada y ciertas tecnologías de los granjeros del norte; la mayoría tiene un mueble o troca para su desplazamiento y el de la carga. Son muy buenos productores, sólo que dependen enteramente del temporal: muy pocos años buenos, demasiados años malos. Muchos de ellos emplean los términos propios de los granjeros gabachos: galones, búshels, precios de futuro, precios de físicos, cobertura de precios, opciones put, opciones call, spreads, compensaciones, agricultura por contrato, créditos prendarios, certificados de depósito, etcétera Además de enfrentar el clima adverso y las políticas anticampesinas de los gobiernos federal y estatal, ahora viven envueltos en la pesadilla de la inseguridad y de la impunidad. A pesar de la apariencia bronca y echada pa’lante, los norteños de la ANEC son nobles, pacíficos, apegados a su organización y muy dados a la movilización y al activismo. Resisten al embate de las políticas neoliberales y sufren los mismos problemas que sus compañeros del sur.
INDÍGENAS DEL SUR
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Son ejidatarios, comuneros o pequeños propietarios con un promedio de cinco hectáreas de buen temporal, ocasionalmente en vegas de ríos o valles húmedos que les permiten hasta dos cosechas al año. Cultivan principalmente una gran diversidad de maíces nativos, así como frijoles y arroz. La mayor parte de los campesinos sureños pertenecen a comunidades indígenas (popolucas en el sur de Veracruz, mayas en la región de los Chenes, en Campeche, y tzotziles en la región de Venustiano Carranza, Chiapas). En general, son de complexión baja y delgada; usan botas de trabajo o huaraches y sombrero de palma o cachucha. En los lomeríos y montañas producen utilizando el sistema de roza-tumba-quema y sembrando con coa. En los valles y planicies emplean yunta de bueyes y algunos pocos empiezan a utilizar tractor. Tienen rendimientos intermedios, pero con un alto potencial que empiezan a desarrollar gracias a un programa de la ANEC llamado “productividad sustentable con destino”. La experiencia organizativa de los campesinos sureños está marcada por el enfrentamiento con terratenientes y caciques por el derecho a la tierra y contra el despojo de sus territorios, aguas y bosques. Asimismo, ha estado influida por la reivindicación de sus derechos colectivos (derecho a gobernar sus territorios, a decidir sobre su vida comunitaria, a nombrar sus propias autoridades, a defender sus prácticas comunitarias). Sufren de manera permanente los intentos gubernamentales de controlarlos políticamente con los programas públicos. Antes no había migración a Estados Unidos. Ahora, después de 15 años del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) se ven crecientes flujos migratorios, principalmente de jóvenes campesinos sin recursos para seguir cultivando sus parcelas. Cuando se organizan, los sureños de la ANEC son muy leales a su organización. A veces parece que son demasiado tolerantes con quienes los explotan, pero cuando se les termina la paciencia, actúan con mucha decisión y voluntad colectivas.
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CAMPESINOS DEL ALTIPLANO
Son muy pequeños productores de granos básicos de los estados de Puebla, Tlaxcala, Morelos y el oriente de Michoacán. Ejidatarios y pequeños propietarios, en su mayoría con parcelas no mayores de tres hectáreas, en tierras ubicadas en el Altiplano central, con un temporal regular pero condiciones difíciles de cultivo debido a heladas tempranas que dañan las cosechas o tardías que afectan las siembras. Padecen sequías prolongadas con frecuencia, lo que hace incierta su producción. No obstante, son excelentes custodios, mejoradores y cultivadores de una enorme diversidad de maíces nativos, trigo, avena, cebada y habas. Producen con herramientas manuales (azadón y coa), también con yunta de mulas y bueyes, y cada vez más con tracción mecanizada.
Muchos de ellos son campesinos de medio tiempo, ya que trabajan estacionalmente en las ciudades para completar sus ingresos. Las raíces comunitarias de los campesinos alteños han sido muy debilitadas a lo largo de las últimas décadas. Son más individualistas, desconfiados y rejegos que los de otras regiones… ¡Cómo no! Son sobrevivientes de décadas de abandono y control caciquil. Los anecos alteños se resisten a desaparecer y se organizan para impulsar un proyecto campesino diferente.
PRODUCTORES DEL BAJÍO Y OCCIDENTE
![]() FOTOS: Enrique Pérez S. / ANEC |
Los campesinos de la ANEC del Bajío/Occidente (Guanajuato, Michoacán, Jalisco y Nayarit) son probablemente los que gozan de mejores tierras y recursos naturales, así como de capacidades organizativas y tecnológicas para enfrentar las políticas anticampesinas de las últimas tres décadas. Son productores ejidales y propietarios privados con un promedio de ocho hectáreas de buen temporal o de riego en una de las regiones cerealeras históricamente más productivas del país. Muy vinculados a los flujos migratorios a Estados Unidos desde hace décadas, se nutren de los migradólares, de la experiencia laboral adquirida en las agroempresas y de la importación de maquinaria y tecnología para impulsar sistemas de producción de maíz, trigo, sorgo de alto rendimiento. Viajan con mucha frecuencia a Chicago y sus alrededores: para visitar a sus familiares, para comprar maquinaria agrícola usada y para tomar cursos en la Bolsa de Granos de Chicago sobre comercialización y administración de riesgos de mercado. La mayoría de las organizaciones locales del Bajío/Occidente tienen su propia infraestructura de almacenamiento: bodegas y/o silos mecanizados. Como los campesinos norteños, los de esta región están bien familiarizados con los sofisticados programas de apoyo a la comercialización de la Secretaría de Agricultura y con las herramientas de mercados abiertos para una adecuada comercialización y cobertura de riesgos: compras anticipadas, compras consolidadas de insumos, acceso al crédito, coberturas de precios, certificados de depósitos, etcétera. Tienen muy vivas algunas experiencias organizativas negativas y por eso valoran alternativas como la ANEC. Son campesinos de tiempo completo o casi. Muy profesionales e informados. Pero, igual que sus compañeros del resto del país, saben que están en la cuerda floja y que hay que luchar si es que quieren seguir siendo campesinos.
Director ejecutivo de la ANEC
*Director Ejecutivo de la Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productores del Campo (ANEC.







