Rarámuris en el cine

La Jornada del Campo 41.

Rarámuris en el cine

La Jornada del Campo, Número 41, 19 de febrero de 2011.

Enrique Pérez Suárez *

FOTOS: Cortesía de cochochi.com.mx

En 2005, el Valle de Okochochi, en el corazón de la Sierra Tarahumara, y dos niños casi adolescentes nacidos allí, Evaristo y Luis Antonio (Tony) Corpus Lerma, fueron filmados para algo que se convirtió luego en un largometraje de 87 minutos, Cochochi.

La película retrata el drama de los hermanos por la pérdida del caballo de su abuelo, el cual tomaron sin permiso para realizar el encargo de atravesar la sierra y entregar unas medicinas. El filme, de 2007, da testimonio de la belleza de este lugar, pero también de las difíciles condiciones de vida de la gente, que carece de infraestructura y enfrenta altos índices de analfabetismo. Los dos chicos expresan en la historia caminos diferentes en sus aspiraciones: Evaristo desea seguir estudiando y lleva una vida bicultural como rarámuri que habla, lee y escribe español, mientras que Tony prefiere seguir en el rancho ligado a sus tradiciones y rechaza continuar la escuela.

Título Cochochi
Dirección
Laura Amelia Guzmán e Israel Cárdenas.
Producción
Pablo Cruz y Donald Ranvaud.
Guión
Laura A. Guzmán e Israel Cárdenas.
Música
Israel Cárdenas.
Fotografía
Laura A. Guzmán e Israel Cárdenas.
Reparto Luis Antonio Lerma (Tony), Evaristo Corpus Lerma Torres (Evaristo), José Ignacio Torres Rodríguez (Nacho), José ÁngelTorres Rodríguez (José Ángel), Luis AlfredoVillalobos Nevares (Luis), Cristóbal Nevares(Cristóbal), Manuela Torres (Manuela),Luis Marcial Bernardino Torres (MarcialBernardino), María Rosa Rodríguez (noviade Tony) y Silverio Villalobos (Silverio).
País
México Año 2007.
Género
Drama Duración 87 minutos.

Cochochi (Cobija, en rarámuri) partió de una anécdota real de los niños, se filmó en rarámuri y se ha proyectado en muchos países de Europa, Asia y América; ha ganado varios premios, entre ellos los otorgados en el Festival de Toulouse, Francia, en el Providence Latin American Film Festival, el Festival de Toronto, el Festival de Valdivia, el Festival de Gijón, el Festival de Gramado y en el de Venecia. Los directores de la película, el mexicano Israel Cárdenas, y su pareja, la dominicana Laura Amelia Guzmán, contestaron un cuestionario preparado por La Jornada del Campo.

P. ¿Por qué surge la idea de filmar Cochochi?

R. Nos gusta mucho la manera en que nace Cochochi porque no fue un proyecto que lo planeáramos mucho, que ni siquiera lo visualizamos como un largo al principio. Creo que en el proceso de irnos acercando a la sierra fuimos aterrizando ideas que poco a poco se convirtieron en la película.

“Pero más específicamente, Cochochi nace cuando conocemos a Evaristo y a Tony, los protagonistas de la película, en un viaje a la Sierra Tarahumara. Ellos estaban buscando un caballo de la familia que ha bían perdido y una manera de relacionarnos fue por medio de esa historia. En esos momentos teníamos una cámara pequeña de fotos digitales y con esa grabamos algunas pequeñas escenas que más bien eran como juegos, y la cámara se convirtió en una especie de juguete que nos permitió relacionarnos y romper el hielo. Después de varios viajes y de enseñar lo que grabamos juntos, el proyecto fue creciendo hasta convertirse en lo que es Cochochi.”


Laura Amelia Guzmán / www.zimbio.com

P. ¿Cuál fue la experiencia de filmar Cochochi?

R. Fue nuestra primera película y nos ha dejado muchas cosas buenas, desde el hecho de conocer a los chicos y que nos permitieran conocer a sus familias y cultura, hasta la respuesta de alguna gente que nos motiva a seguir haciendo cosas.

“El rodaje fue lindo, creo que una experiencia difícil de olvidar, para nosotros los rodajes generalmente son muy intensos, uno comparte muchas cosas en un lapso relativamente corto, así que el trabajar con los chicos fue una experiencia especial, ya que por un lado estábamos trabajando pero por otro ellos nos recordaban que también todo podía ser un juego. Las relaciones del crew (equipo de filmación) con los chicos fue muy linda.

“Y profesionalmente ha sido un aprendizaje que nos ha dejado oportunidad de seguir trabajando en este tipo de proyectos que buscamos hacer.”

P. ¿Cochochi es una realidad desconocida por los mexicanos?

R. Suponemos que para muchos sí, incluso para nosotros mismos la película es una manera de acercarnos a conocer. Siento que a veces pensamos mucho antes de atrevernos a entablar una relación. Así que pensamos que la película es una manera de conocer, de tratar, de que no sea tan lejano todo este mundo. Ese fue el objetivo inicial del proyecto y esperamos que funcione con el paso del tiempo.

P. ¿Creen que Cochochi logró despertar conciencias en los mexicanos que vieron la película?

R. Cochochi es un granito de arena que contribuye a que ese espíritu y conciencia no se pierda tan rápido. Es un pequeño esfuerzo que se concreta cuando el espectador es receptivo y trata de entender el tiempo y el ambiente que trascurren en la sierra. La película se sigue proyectando en diversos lugares en diferentes formatos, en televisión, en festivales pequeños, universidades y proyectos culturales. Eso nos gusta mucho ya que la película sigue su camino propio y va encontrando a su público.

P. ¿Siguen teniendo comunicación con los protagonistas de la historia?

R. Durante tres años tuvimos una comunicación bastante regular, viajamos a algunos festivales juntos, y cualquier viaje por la zona era buen pretexto para vernos. También ellos estaban estudiando en una escuela con la que tenemos muy buena relación y así podíamos llamar y hablar por teléfono con ellos. Pero ahora ellos han crecido y han decidido trabajar y generalmente lejos. La comunicación a distancia y la falta de señal en la sierra es algo complicado. Aun así, sabemos por cuáles zonas andan y qué andan haciendo, así que esperamos cualquier momento para visitarlos de nuevo y verlos ya como unos jóvenes adultos.

P. ¿Cuál fue la impresión de la comunidad al ver Cochochi?

R. Fue una noche muy linda, con mucho frío y tamales, al aire libre. La gente allá no reacciona igual que una sala en algún festival. Son mucho más reservados, así que vieron la peli y al final muy discretamente se acercaban y nos decía que si queríamos filmar de nuevo que usáramos su rancho o que nos prestaban a su burrita. ¡Vaya!, nos sentimos que éramos bienvenidos para regresar e incluso para filmar de nuevo. También tuvimos la oportunidad de proyectar la película en el festival de la radio en Guachochi, es un festival grandísimo, muy bello; ahí ha sido una de las mejores proyecciones que hemos tenido.

P. En la película se ve reflejado el lenguaje rarámuri, sus trajes típicos, sus paisajes. Pero llama la atención una imagen: Tony comiendo una sopa Maruchan, en un poblado alejado, con pocos caminos. ¿En realidad es lo que consume la gente por aquellos lugares? ¿Por qué filmar esa imagen?

R. Son cosas que están ahí muy presentes y también me intrigan; ¿cómo llegan las papitas, las sopas, los refrescos, las galletas, pero no llegan otras cosas más esenciales? Pero, bueno, tampoco lo pensamos mucho, son imágenes con las que uno estando allá, se va acostumbrando; ver desechos de ciudad en lugares tan remotos.


Israel Cárdenas / www.zimbio.com

P. ¿Por qué el cine está volteando de nuevo al campo mexicano?

R. Creemos que es una preocupación de muchos y se refleja de muchas maneras, una es el cine. Por otro lado, el campo mexicano es muy bello, y aun con todos sus problemas es muy digno de retratarse y registrarlo para tratar de conservarlo de todas la maneras posibles.

P. ¿En su próxima película tratarán el tema rural?

R. Nuestra segunda peli la filmamos en República Dominicana y trata la historia de un hombre que emigra de la ciudad al campo, a las zonas rurales. Yo creo que hay algo que nos atrae de estos lugares que van quedando abandonados por las migraciones a las ciudades.

* Coordinador de Prensa y Comunicación ANEC.

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