Extensión agrícola en México: tres momentos históricos

LaJornada del campo  Número 167

Héctor Becerril Toral Agronómos Democráticos

“Como nada tenemos, todo lo haremos”.

Juan Domingo Perón

1er. Periodo

Extensionismo agrícola de la Revolución Verde (1940-1976). Este servicio de capacitación y asistencia técnica inspirado en la división mundial del trabajo y la división técnica del quehacer industrial se ensambla perfectamente con la política pública del gobierno de México de ese entonces, pues se impulsaba el modelo de sustitución de importaciones, y a nivel internacional la fuerte influencia de la Segunda Guerra Mundial obligó a nuestra agricultura a la autosuficiencia alimentaria e incluso se presionó el papel de exportador de mano de obra y materias primas para los aliados, principalmente los Estados Unidos. Además, se fortaleció la innovación e investigación mediante la instalación en México de fundaciones como la Ford y la Rockefeller, que aliadas con las instituciones de investigación mexicanas como el Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas (INIA), sellaron un pacto de unidad y trabajo que garantizaría el desarrollo productivo al Sur del Río Bravo.

Fue este el escenario en donde se estructura un puente efectivo entre el Estado mexicano y la sociedad rural. Este vínculo llamado extensionismo consistió en formar un verdadero ejército de ingenieros agrónomos y profesiones conexas cuya función era transferir la tecnología de nuevos resultados genéticos, uso del riego, mecanización y por consiguiente el uso masivo de agrotóxicos para controlar hierbas, plagas y enfermedades. Este periodo terminó en 1976 siendo director de extensionismo agrícola el Ing. Héctor Howard Porras.

El extensionismo ligado a la investigación agrícola local e internacional fue acompañado de otros instrumentos de política económica y de otras tantas instituciones como el crédito, seguros, precios de garantía, cuotas de riego subsidiadas en la tarifa eléctrica y el cierre de la pinza con la comercialización de organismos públicos como CONASUPO y sus filiales DICONSA y LICONSA. Durante este periodo también se impulsó la enseñanza agrícola en instituciones como la Universidad Autónoma Chapingo, UAAAN de Saltillo, los Institutos Tecnológicos Agropecuarios de la DGETA y las facultades de las Universidades Estatales. También participaron Instituciones privadas como el Tecnológico de Monterrey.

2do. periodo

Extensión agrícola y neoliberalismo (1976). Con la desaparición de la Dirección General de Extensión Agrícola, se da un período de desmantelamiento de las instituciones de fomento agrícola del Estado mexicano. En efecto, presionados por abordar esquemas de apertura comercial y el derribamiento de las barreras arancelarias, junto con el desmantelamiento del aparato institucional, desaparecieron una serie de funciones como la Dirección General de Organización Campesina, la Dirección de Industrias Agrícolas, la Dirección General de Conservación de Suelos, la institución de control de Unidades de Riego que atendía a dos millones de hectáreas agrícolas, más una larga lista de instituciones paraestatales y desconcentradas como la Comisión Nacional de Fruticultura o las Comisiones de Cuencas Estratégicas de los Ríos Balsas, Papaloapan etc.

¿Qué se ofreció a cambio? De 1982 a 2018 se observó una cascada de privatizaciones y deslinde laboral de los organismos públicos encargados de dar solamente asistencia técnica a una tipología de productores de mediano y alto potencial productivo.

Lo anterior impulsado por cambios profundos sobre la propiedad social de la tierra como lo fue la contrarreforma al artículo 27 constitucional cuyo espíritu fue el de crear un mercado de tierras y el tratamiento no productivo, sino asistencialista a los agricultores de menor potencial. Así surgen los programas de transferencias como Solidaridad, creándose así, un nuevo escenario para propiciar la concentración y centralización de las grandes empresas. La investigación agrícola léase INIFAP sufre un marcado debilitamiento y pretende ser sustituida por las fundaciones Produce, destruyendo la visión de largo plazo del conocimiento científico siendo sustituido por un pragmatismo que afectó al modelo de extensión sobreviviente que, aun así, subsistía dando palos de ciego. El enfoque neoliberal planteó y ejecutó proyectos de sanidad vegetal y mínima labranza para abrir camino a su majestad el glifosato y toda la corte de agrotóxicos subsidiados por el Estado. En estos dos proyectos el INIFAP fue sustituido por el CIMMyT.

3er. periodo

La Cuarta Transformación. El modelo de extensionismo que se está construyendo debe ser parte armónica de una política pública integral, cuyos objetivos generales serán la luz que guíen el correcto armado de un nuevo modelo de intercambio de saberes en un proceso constante de progreso tecnológico. Proponemos tres grandes objetivos: a) luchar contra la pobreza en el campo, b) mantener y acrecentar la base de recursos naturales, c) desarrollar la nueva ruralidad en el marco territorial sustentable. Estos tres elementos a partir de un diagnóstico breve marcarán el constructor colectivo de nuevas relaciones políticas económicas y sociales impulsadas por el Estado, en donde sea posible desarrollar la agricultura, pero enfocada hacia la industria agroalimentaria integrando vertical y horizontalmente los proyectos de infraestructura territorial y creando órganos de concertación local y regional para así ir empoderando a los campesinos y demás actores sociales en su propio desarrollo.

Este modelo debe ser capaz de transformar las relaciones de poder en el propio territorio y además cruzar actividades que antes no estaban relacionadas, como poner centrales de maquinaria para dar servicio a una región, proyectar patronatos de investigación aplicada, gestionar recursos complementarios con los gobiernos estatales y municipales, fomentar actividades económicas con enfoque de género etc. En fin, este cuerpo de extensión será multimodal, interdisciplinario, en ocasiones con asistencia técnica temporal y aglutinando a todas las universidades y tecnológicos del territorio para transitar hacia una producción que genere menores costos de producción, mayores rendimientos, óptimos ingresos y conservación de recursos.

El nuevo extensionista de la 4T estará inscrito en un proceso de actualización profesional continua y en alternancia y tendrá la autoridad técnica en los órganos de decisión territorial. La educación continua y la actuación interinstitucional serán la base de nuestros nuevos proyectos participativos. La concertación en el territorio con las instituciones de crédito, seguro de cosechas, sistemas de prevención fitosanitarias y esquemas de comercio justo serán factibles para un desarrollo que convenga a la población del campo y la ciudad. •

La Cuarta Transformación. El modelo de extensionismo que se está construyendo debe ser parte armónica de una política pública integral, cuyos objetivos generales serán la luz que guíen el correcto armado de un nuevo modelo de intercambio de saberes en un proceso constante de progreso tecnológico. Proponemos tres grandes objetivos: a) luchar contra la pobreza en el campo, b) mantener y acrecentar la base de recursos naturales, c) desarrollar la nueva ruralidad en el marco territorial sustentable.

“LaJornada del Campo”  Número 167