Glifosato

La Prensa Gráfica – Por José Afane – 10 DE JUNIO DE 2024

En Brasil abundan las demandas millonarias contra el glifosato. En El Salvador, se prohibió su uso en 2013, pero, posteriormente, se volvió a permitir.

En mayo del año pasado, “The Food Tech” publicó un artículo sobre el uso y abuso de glifosato en El Salvador; un agroquímico herbicida, de amplio espectro y venta libre en el país. El artículo levanta bandera por la falta de regulación de lo que es un “agrotóxico” nocivo para la salud, provocando cáncer en 1 por cada 100 mil salvadoreños.

El glifosato fue comercializado por primera vez en la década de los setenta, por la compañía Monsanto, con el nombre de Round Up. Luego en 2018, la empresa alemana Bayer adquirió la planta de Monsanto, y ahora es el herbicida más utilizado en el mundo. Como consecuencia, el año pasado, a Monsanto le tocó pagar $9,000 millones para resolver 125,000 demandas de afectados por glifosato.

La Unión Europea recientemente prohibió la importación del café de Brasil, luego de encontrar niveles tóxicos de glifosato. Autoridades de salud europeas han señalado al glifosato como causante de cuatro tipos de cáncer: hepático, de páncreas, de riñón y linfático. En julio, 2019, la federación internacional de ginecología y obstetricia recomendó la prohibición global de esta sustancia, pues además provoca abortos.

El centro internacional de investigaciones sobre el cáncer, de la OMS, también declaró la sustancia activa del glifosato como causante de cáncer. Ante estos nocivos señalamientos, México se comprometió (en 2021) a una prohibición progresiva hasta la prohibición total a partir del 31 de marzo recién pasado. En Brasil abundan las demandas millonarias contra el glifosato. En El Salvador, se prohibió su uso en 2013, pero, posteriormente, se volvió a permitir.

Terrible la historia de un agricultor salvadoreño, productor de chile verde. Después de fumigar con glifosato su siembra, para neutralizar una plaga de gusanos, le encargaron toda su cosecha y no le quedó de otra que entregar los chiles fumigados. Cientos de salvadoreños somos víctimas de fibromialgias, intolerancia a los alimentos, o síntomas digestivos que no logramos controlar. Si a usted le fue mal con la comida del restaurante, lo más seguro es que los vegetales tenían glifosato. Para complicar el panorama, al igual que otros insecticidas, también se lleva de encuentro insectos necesarios en el ecosistema, abejas para polinización, mariposas, arácnidos, aves, e inclusive peces, al filtrarse su efecto nocivo a ríos, mares y lagos.

Cuando los pueblos se están envenenando por los alimentos que consumen, por principio, las autoridades correspondientes no pueden quedarse de brazos cruzados. La agroindustria utiliza este veneno en los monocultivos para exterminar “malezas”. Pero estos cultivos en contacto con el glifosato, además de diversos tipos de cáncer, generan encefalopatías, autismo, párkinson, malformaciones y, además, afectan el sistema endocrino, inmune, digestivo, renal y nervioso. ¿Hasta cuándo continuaremos envenenándonos?